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Iván y Sandra
Estos anfitriones por placer no lo pensaron dos veces: cambiaron la habitación principal por una barra de casi 4 metros con una estructura metálica que es puro recuerdo de sus viajes y ¡un arsenal de bebidas espirituosas! Cerca de la mampara, un rincón dedicado a la música con guitarras, bajo y amplificador. ¿Un bar puede tener alma e historia? ¡Definitivamente sí!
Remodelación interior
2020

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